16 oct 2010

Los caprichos de Munitis




Pedro Munitis Álvarez lo ha sido todo para el Racing de Santander. Eso, cualquier racinguista lo podrá decir. Ante su nombre, aún recordamos hazañas pasadas protagonizadas por el 'chavaluco' pequeñín que comenzó a dar patadas al balón en el 'Barrio Pesquero' de Santander. Cerca del negocio familiar, junto a las pistas de fútbol sala que allí permanecen, inalterables. Jugador de casta y corazón, Pedro Munitis lleva toda una vida ligado al Racing de Santander, pese a sus temporadas en las que tuvo que emigrar, bien por razones ajenas a él, bien porque tuvo ofertas de grandes clubes de Europa.

Munitis debutó en Primera División con el Racing en 1995. Ha llovido mucho desde entonces, y nadie podía imaginar lo que un tipo bajito (escasos 1'67 metros de altura) podría llegar a hacer. Tras su debut, el Racing le cedió al Badajoz, donde coincidió con Lotina como entrenador, y donde conectó con la afición extermeña. A punto estuvieron de conseguir el ascenso a Primera, terminando la temporada sextos. Volvió a Santander, donde tuvo la que para mí fue la etapa dorada de su carrera, y en la que incluso llegó a ser convocado para la Selección Española en la Eurocopa 2000 disputada en Bélgica y Holanda. ¡Cómo olvidar el partido contra Yugoslavia, en la que anotó el segundo gol!


Tras este partido, volvió a jugar en la eliminatoria de cuartos de final ante Francia, en la que volvió loco a Thuram, y provocó incluso el penalty que marcaría Mendieta para establecer la igualada.

Tras esto, el Real Madrid le fichó, aunque no gozó de muchas oportunidades en Concha Espina. No obstante, si ganó títulos, como la 8ª Copa de Europa, la Liga y la Supercopa de Europa. El Real Madrid decidió cederle durante una campaña al Racing, en la que llegaría a marcar al Real Madrid en la victoria local por 2-0. Después entró en juego Lendoiro, que ya era presidente del Deportivo de la Coruña, y decidió llevárselo. En La Coruña, Munitis tampoco disfrutó de demasiados éxistos personales. Incluso Walter Pandiani llegó a decir que Munitis era un jugador que recibía mucho menos de lo que se merece. Y tras unos años más en Galicia, Francisco Pernía decidió traerlo de vuelta.

El primer año del retorno de Pedro a Santander fue muy bueno, volviendo como un héroe, y coincidiendo con el Nikola 'Gigante Verde' Zigic, con quien formaría la dupla 'Dúo Sacapuntos' y que haría que el Racing pasara una temporada bastante holgada, con victorias en casa ante equipos como Valencia y Real Madrid. Munitis se convirtió en el estandarte del equipo y de los aficionados, convirtiéndose en un fijo en las alineaciones, y el centro de todas las miradas, como líder, y como referente en el juego. Y desde aquél año, en la temporada 2006/2007, las cosas con él apenas han cambiado. ¿O si?

Porque a día de hoy, Munitis tiene 35 años. Ha perdido velocidad punta, aceleración, resistencia. Su liderazgo se mantiene intacto. Y quizás ahí es donde radica el problema. Sigue siendo titular indiscutible en el equipo, pese a su bajón, evidente y lógico, que todos nos hacemos mayores. Portugal, en su línea, no se decide a rotarle y quitarle de vez en cuando, y la afición empieza a cansarse. Y a mí, humilde racinguista, me parecería muy triste que un jugador tán emblemático como Munitis acabara sus días silbado por culpa de no haberse sabido hacer a un lado en el momento que debía. Nadie cuestiona su entrega ni su garra, pero no se puede jugar para siempre en Primera División, y la cuestión es que la decisión, viendo la falta de personalidad de Portugal, debería salir del mismo Munitis, y eso difícilmente ocurrirá. Porque Pedro piensa que está haciendo lo mejor para el Club. Y aunque no lo hace a posta, le está costando cosas al equipo. Velocidad a la contra, y gol (lleva más de un año sin marcar gol en Liga).

Pedro Munitis, leyenda, estandarte, y cabezón como él solo.

Por el momento, este domingo vuelva a apuntar a la titularidad.

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